LOS AÑOS DEL PELIGRO

Para todo el mundo estos dos últimos años resultarán inolvidables porque hemos sido testigos de hechos insólitos. Primero, padecemos la pandemia más grande en la historia de la humanidad —inconclusa aun— y hoy estamos frente a la gestación de una guerra inesperada que cambiará, con toda seguridad, la configuración del orden internacional.

Las guerras exponen siempre el lado indómito de la condición humana: aquel que escapa a la razón y donde sólo la fuerza importa. La invasión de Rusia a Ucrania— una agresión cobarde— tendrá consecuencias económicas y geopolíticas que deben preocupar y ocupar a toda la humanidad.

La Facultad de Derecho de la UNAM llevó a cabo en días pasados la mesa de análisis intitulada La invasión de Rusia a Ucrania. Análisis geopolítico y sus implicaciones globales, que resultó muy aleccionadora.

La doctora Beata Wojna, exembajadora de Polonia en México, sostuvo que existe una política expansionista de Rusia que le ha costado a varios países de la región su independencia o partes de su territorio. Dijo que la disputa de la que somos testigos, no sólo se trata de la confrontación de dos países por controlar un territorio, sino en el fondo de una rivalidad entre Rusia y el bloque de países de occidente.

Explicó los cuatro escenarios que ella vislumbra como posible solución. El mejor y más rápido: el cese de los ataques rusos —con una consecuente desaparición de Putin de la escena, debido a sus errores— hasta el peor y menos deseable, que lo constituye el involucramiento de los países de la OTAN en el conflicto bélico, que pudiera llegar a desatar la tercera guerra mundial.

Por su parte, el doctor Leonardo Curzio señaló que nos encontramos ante una verdadera crisis de los regímenes democráticos. Sugirió a los jóvenes —que le escuchaban atentos de manera presencial y a través de las redes sociales en vivo— que para entender este conflicto primero consultaran un mapa y luego checaran el tamaño de la dimensión económica de Rusia.

La economía rusa es de un tamaño similar a la de Brasil, pero la de China es 15 veces mayor, y la de Estados Unidos, más de veinte veces superior a la exsoviética. Así que las sanciones económicas y financieras que los países de occidente le han impuesto a la antigua URSS, terminarán por influir en la decisión rusa de cesar las hostilidades, ante la valerosa defensa de los ucranianos.

Durante su intervención el maestro Gerardo Gil Valdivia advirtió que este conflicto ha secuestrado la agenda global, pues el resto de los temas —como el cambio climático o los compromisos internacionales derivados de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia— han pasado a un segundo plano de interés y con seguridad se pospondrán sus avances.

Agregó que esta guerra implica alterar todo el esquema energético mundial y que además simboliza la lucha del totalitarismo contra la libertad y la articulación de un sistema democrático. Es la demostración del riesgo que conllevan las tendencias populistas imperantes en varias partes del mundo.

Por último, el doctor Alfonso Muñoz de Cote convocó a apelar al Derecho Internacional para aliviar la situación de miles de civiles cuya vida ha sido afectada con estos acontecimientos. Pidió no olvidar que la Carta de las Naciones Unidas —firmada en 1945— obliga a los firmantes a no ejercer violencia alguna en busca de objetivos políticos.

Es importante estudiar, analizar y sacar enseñanzas de este conflicto. Porque como Corolario, la frase que cita Jared Diamond, parafraseando a Winston Churchill: “¡Nunca desperdicies una buena crisis!”.

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