Gabriel García-Márquez

Sentido común: LAS AVENIDAS ROTAS DE UNA GRAN CIUDAD

Como es del conocimiento de la población, la actual administración municipal recibió una ciudad devastada, prácticamente en ruinas, con una infraestructura que ha sido muy difícil reconstruir.

En realidad, no hay presupuesto que alcance para realizar las reparaciones que son urgentes y mucho menos para iniciar nuevas obras que cambien la fisonomía de Coatzacoalcos.

Para donde quiera que uno vaya se encontrará con un semáforo descompuesto, con un socavón, con banquetas rotas y con registros sin tapas. Dondequiera que viva habrá fallas en el sistema de alumbrado público, fugas de agua y desabasto, así como drenajes azolvados cuyos registros se desparraman de aguas negras que corren por las guarniciones.

Ayer en la avenida Revolución, casi esquina con Matamoros, estuve a punto de caer dentro de un registro cuya tapa está quebrada y cualquiera que la pise podría romperse una pierna como me sucedió a mi y a otro peatón que estuvo a punto de caer también en el mismo lugar.

Las calles están cerradas por dondequiera, porque se comenzaron a hacer obras en distintos puntos de la ciudad sin poner señalamientos y los contratistas que están desarrollando estas obras ya se han tardado más de la cuenta.

Es entendible, toda vez que había tantas cosas que reparar que no hubo tiempo para hacer un plan bien organizado, para ocasionar los menores contratiempos posibles a los automovilistas.

Del tema de los semáforos, ya mejor ni hablar, porque siguen descompuestos la mayoría de estos aparatos que son tan viejos, que no hay manera de que funcionen con solo cambiarles piezas. Lo que se requiere es un cambio de semáforos, por unos más modernos y adecuados para que soporten los vientos del norte que azotan con frecuencia a este puerto.

El gobierno municipal tiene mucho trabajo que hacer y tal vez no le de tiempo de poner a funcionar bien esta ciudad llamada “de las grandes avenidas”. El alcalde necesita que su gente le apoye y que se pongan a chambear con la camiseta bien puesta, que para eso fueron contratados en las oficinas que encabezan.

Todo es cuestión de que salgan a caminar un poco por las calles de Coatzacoalcos, para que constaten las condiciones en que están las banquetas, el mal estado en que está el piso a la mitad del Paseo de las Escolleras, que es sin la menor duda el mayor atractivo de este bello puerto del Golfo de México.

Mientras tanto, tenga usted cuidado al caminar por las banquetas o al circular en su automóvil por las avenidas rotas de esta gran ciudad, capital de los complejos petroquímicos.

Gabriel García-Márquez

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