‘Se fuma’ ilegalidad a mercado

La venta de cigarros ilegales avanza en territorio mexicano.

Impulsado por fábricas nacionales autorizadas por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), el contrabando y el liderazgo que ha tomado la delincuencia organizada en su distribución, el cigarro ilegal en México ya acaparó el 19 por ciento de las ventas totales.

En los últimos años, la venta de cigarros ilegales, los que no pagan impuestos y/o incumplen con las regulaciones sanitarias, avanza en territorio mexicano y mucho derivado de la extorsión y amenazas de las bandas delincuenciales para presionar a tenderos a comercializar este producto.

Hoy que se celebra el Día Mundial sin Tabaco, México tiene poco que presumir, pues no ha logrado controlar el cigarro ilegal, y si antes dominaba el producto importado, ahora el fabricado aquí ya representa el doble de lo que llega del exterior.

De acuerdo con un reporte de Oxford Economics, en el primer semestre del 2021, las ventas del cigarro ilegal fabricado en el país representaron el 12.1% del total, mientras que las del producto importado fueron el 6.7%, sumando 18.9% entre ambas.
En todo el 2020, las ventas del cigarro ilegal nacional fueron el 11% y las del importado, el 7.3%.

Y conforme a esa tendencia, Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), calculó que el cigarro ilegal seguro ya superó el 20% de la participación de mercado en lo que va de este año.

El líder de las “tienditas” en México indicó que la expansión de esta industria afecta la salud, porque al menos del importado no se sabe qué ingredientes contenga y no está avalado por ninguna autoridad de sanitaria.

Mientras que el hecho en el país, si bien tiene el aval de la Cofepris y porta leyendas y pictogramas, representa un grave problema de evasión fiscal, afirmó.

Rivera explicó que esas plantas autorizadas por la Cofepris –ubicadas en el Estado de México, Campeche y entidades de El Bajío–, tienen cajetillas en el mercado final con precios de entre 25 y 35 pesos, y si se toma en cuenta que 14 de cada 20 cigarros de una cajetilla vendida equivalen a los impuestos que van al fisco, hay una evidente evasión.

Los precios de las cajetillas de cigarros de empresas que sí pagan impuestos se ubican entre los 70 y 75 pesos.

El presidente de la ANPEC añadió que la venta del cigarro ilegal se extiende porque el crimen organizado obliga a los tenderos.
“Lamentablemente hay algunas plazas del país o territorios que tienen cooptados las organizaciones de delincuentes y en donde no sólo se vende cigarro de contrabando, sino que impiden la venta del cigarro que sí es legal, y esto lo hacen por la vía de la fuerza, de la violencia”.
Señaló que la influencia del crimen organizado se extiende desde Campeche, Jalisco, El Bajío, Sinaloa y llega hasta a Baja California Sur.

Agregó que los dueños de tiendas terminan por aceptar vender cigarros ilegales porque operan desde sus casas, en donde viven con sus familias, y aunque que la autoridad federal llama a denunciar esta situación, señaló que es difícil que algún tendero lo haga, pues tiene temor a las represalias.

Y mientras los abrazos al crimen se mantienen, la ilegalidad, la extorsión y la evasión fiscal avanza en el País.

NUEVO LEÓN
Silvia Olvera/Reforma

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