Proponen estrategia para limitar precio del petróleo ruso en mercados globales

Estados Unidos está presionando para implementar un plan destinado a obligar a Rusia a vender petróleo a precios artificialmente bajos en el mercado mundial, a fin de privar al Kremlin de fondos para su guerra en Ucrania.

Hablando en una conferencia de prensa en Bali, Indonesia, antes del inicio de una reunión de los ministros de finanzas de las grandes economías del G-20, la secretaria del Tesoso, Janet Yellen, reafirmó la condena de la administración Biden a la invasión rusa de Ucrania. Dijo que recortar sus ganancias de las ventas de petróleo crudo “le negaría [al presidente ruso Vladimir] Putin los ingresos que necesita su máquina de guerra”.

También argumentó que limitar el precio del petróleo ruso promovería uno de los principales objetivos internos de la administración: reducir la inflación.

“Un tope de precio para el petróleo ruso es una de nuestras herramientas más poderosas para abordar el dolor que los estadounidenses y las familias de todo el mundo sienten en este momento en la gasolinera y en la tienda de comestibles”, dijo.

Sin embargo, el plan de tope de precios se basa en un mecanismo complicado que nunca antes se había probado, y algunos expertos en los mercados energéticos globales han dicho que creen que no funcionará.

Límite atado a sanciones

El plan que propone Yellen está vinculado a un nuevo conjunto de sanciones financieras que la Unión Europea, el Reino Unido y los EEUU se preparan para imponer a Rusia.

Para llevar su crudo al mercado, Rusia depende de varias transacciones con prestamistas internacionales, empresas navieras y compañías de seguros. El plan actual es aislar a Rusia de esos servicios a partir de finales de este año. En teoría, esto haría prácticamente imposible exportar petróleo en el corto plazo, y mucho más difícil en el futuro.

Si se implementan por completo y tienen éxito, los resultados de las sanciones podrían ser malos para todos. Rusia perdería sus ingresos petroleros y el resto del mundo experimentaría aumentos de precios potencialmente devastadores debido al impacto en la oferta creado por la retirada abrupta del crudo ruso del mercado.

Lo que Yellen y la administración de Biden proponen es una “excepción” a la prohibición. Si Rusia accede a vender su petróleo a un precio que está por debajo de un límite determinado, cuyo nivel será determinado por los países que imponen las sanciones, se le permitirá el acceso a los servicios que necesita para llevar el petróleo al mercado.

Esto evitaría un impacto en la oferta mundial y, al mismo tiempo, reduciría los ingresos petroleros de Rusia.

Expertos dudan

Las personas profundamente familiarizadas con los mercados petroleros mundiales dicen que no creen que el plan de tope de precios funcione.

Julian Lee, un estratega petrolero de Bloomberg First Word, escribió en un análisis publicado por The Washington Post que el plan “tiene muy pocas posibilidades de funcionar”.

Escribió: “El cálculo [de Putin] casi con certeza será que cortar las exportaciones de petróleo ruso causará más daño a las economías de los compradores en Europa que a Rusia. Por lo tanto, es inútil esperar que acceda a un precio tope impuesto por el Oeste.”

Cuando la VOA le preguntó a Edward C. Chow, asociado sénior no residente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, si creía que el plan de tope de precios era factible, brindó una respuesta de una palabra.

AGENCIAS NACIONAL

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