Pbro. Wílberth Enrique Aké Méndez

XII ORDINARIO/B.

I.- YO LE IMPUSE LÍMITES (Jb 38,1.8-11).

Con el c. 38 inicia la IV parte del libro de Job, el cual contiene los dos grandes discursos que Yahvé dirige al protagonista principal de esta obra y que van precedidos por la apología de Job (c. 30) y el bellísimo himno a la sabiduría divina, que va del 36,22-37,1-24. El primer discurso comienza con una serie de preguntas que confunden a Job, hechas desde una de las teofanías: ¿dónde estabas?, ¿sabes quién?, que se van alternando respecto a los elementos tierra (vv. 4-7) y el mar (vv. 8-11) manifestando de esta manera la majestuosidad de Dios. Como podemos ver, ahora es Yahvé quien interroga e invita a Job a defenderse, cosas que ya habían hecho sus tres grandes amigos -los primeros agentes de la Pastoral de la Salud- Elifaz de Temán, Bildad de Súaj y Safar de Naamán; las preguntas ahora discurren respecto al conocimiento sobre las obras de Dios para concluir en el v. 11 con la respuesta: “le impuse”, “le dije” o sea, Dios mismo le proporciona la respuesta al habitante del país de Us, pues prácticamente podemos leer “Yo” lo hice, “Yo” le dije. Esta respuesta nos remite a Gn 1,9-10, concretamente al tercer día de la creación, cuando Yahvé Dios hizo la tierra y el mar, por lo tanto, si Yahvé es el creador de todo cuanto existe, Él es el Señor y Rey magnífico de toda la creación y, en consecuencia, tiene poder sobre ella.

II.- ¿QUIÉN ES ESTE? (Mc 4,35-41).

Las catequesis junto al lago han llegado a su fin y ahora es el momento de cambiar de tema y de método pedagógico de cara a una futura misión que recibirán los discípulos y, por tanto, el c. 4 concluye con el relato de la tempestad calmada, del que destacamos algunos elementos: 1.- Decir. Este verbo aparece en tres ocasiones pronunciado por el Señor; en el v. 35 “dice a los discípulos”; en el v. 39 “dijo al mar” y en el v. 40 “dijo a los discípulos”. 2.- En el centro están las acciones “increpar” (reprender a una persona con dureza y severidad) y “decir”, dirigidos a dos elementos de la creación, el viento y el agua que dan una respuesta común, la obediencia. 3.- Por otra parte, la misma acción “decir” aparece dos veces en boca de los discípulos: v. 38 “y le dicen”; v. 41 “se decían”; está acción evoca siempre la palabra y la creación de Gn 1,1-2,4, que fue realizada en seis días por medio de la Palabra; en consecuencia se reafirma la condición divina de Jesús expresada en Mc 1,24 por un espíritu inmundo. 4.- El agua nos trae a la mente el diluvio de Gn 6,5-822 por medio del cual, Dios purifica a la humanidad y hace alianza con ella; también mencionamos el paso por el mar Rojo de Ex 14,15-31 cuando Yahvé salva a su pueblo de la muerte después de haberlo liberado de la esclavitud de Egipto y, finalmente, nos recuerda el Bautismo mediante el cual Cristo nos ha liberado de la muerte y nos ha dado la vida eterna. 5.- La barca, es el instrumento que nos ayuda a navegar por el mar de la vida y en la parte posterior de la misma, iba Jesús, pero como normalmente, para avanzar, miramos siempre adelante, no siempre recordamos lo que hay o quién viene atrás; la fidelidad del Señor se hace patente, sobre todo en medio de las dificultades y por esta razón suena normal su pregunta acerca de la fe de sus seguidores .

III.- YA TODO ES NUEVO (2Co 5,14-17).

El punto de partida para san Pablo es el amor de Cristo manifestado de modo singular en su entrega por todos como cabeza de la humanidad; ese amor es el que nos insta a actuar con rapidez, pues, si todos morimos con Cristo (Rm 14,8), todos renacemos a una vida nueva (Rm 6,4) y, por tanto -a nuestra participación de esta gracia- debe corresponder la entrega de nuestras vidas a Cristo al no juzgar ya a nadie con criterios humanos (Rm 12,14-21; 13,8-10), pues todo lo viejo ha pasado, ya todo es nuevo, incluyendo al hermano. ACTIVIDAD : 1.- ¿Cómo es tu relación con el Señor, Creador y Señor del universo?; 3.- ¿qué tan consciente eres de la permanente presencia del Señor en tu vida?; 3.- ¿cuáles son los signos de que vives según Cristo? MEMORIZA : “Por tanto, el que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo” (2Co 5,17). Pbro. Wílberth Enrique Aké Méndez . REFLEXIONA : La vida social y económica ha de ejercerse según los propios métodos, en el ámbito del orden moral, al servicio del hombre en integridad y de toda la comunidad humana, en el respeto a la justicia social. La vida social y económica debe tener al hombre como autor, centro y fin. (Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 511).

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