Palabras de victoria, un mensaje al corazón

¡NUNCA ES DEMASIADA ORACIÓN!

Una de las necesidades básicas que todos tenemos es la de ser escuchados.

Es triste y altamente decepcionante cuando nuestras palabras llegan a lo que llamamos “oídos sordos”.

Cuando expresamos nuestras ideas, opiniones, consejos o deseos y no vemos que sean considerados o estimados, nos sentimos relegados a un lado y preferimos guardar nuestras palabras.

Por otro lado, cuando tenemos la libertad y la bendición de ser escuchados, de que nuestras palabras sean tomadas en cuenta, nos sentimos motivados a expresarnos con la seguridad de que no estamos perdiendo nuestro tiempo.

Ser escuchados no significa que todo lo que digamos es correcto, o que tiene que ser aceptado.

Ser escuchados, sea que se haga o no lo que digamos, es tener la certeza de que nuestras palabras son recibidas y apreciadas.

Pero ¿Qué ocurre cuando nuestras palabras van dirigidas a nuestro Padre Celestial?

Nos montamos en las alas de la oración y accedemos a su trono.

Vamos con un corazón humilde, a veces con una gran fe y otras casi desmayando.

En ocasiones, llegamos con regocijo y alabanza, pero hay momentos en que solo podemos derramar lágrimas.

Lo bueno, lo maravilloso, lo reconfortante es saber que nuestro Dios escucha nuestro corazón.

El salmista decía: “Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda” (Sal. 139:4) El acceso al Padre que Jesús ganó para nosotros por Su sacrificio en la cruz es una de nuestras mayores y más valiosas bendiciones.

El oído de Dios siempre está abierto para sus hijos.

Hablamos con ÉL sabiendo que somos atendidos y escuchados.

A veces, tratamos de explicarle a Dios nuestras palabras como si tuviéramos que hacernos entender.

Pero, ÉL entiende, ÉL ve, ÉL conoce.

El rey David le dijo al Señor: “Pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba” (Sal. 31:22).

Orar es un regalo de Dios, es el amoroso cuidado de Dios que continuamente nos recibe para que le hablemos, para que le contemos de nuestras situaciones, de nuestras necesidades, de nuestras peticiones.

¡Qué glorioso es saber que el Dios del cielo nos escucha con atención, y obra a favor nuestro, que nunca se cansa de escucharnos y que siempre tiene respuesta de amor para nosotros!
¡A ÉL sea la gloria!

Con amor Malena Flores

(*) Malena Flores nacida en Tegucigalpa, Honduras, actualmente es pastora principal de la Iglesia Restauración en Palenque Chiapas, ubicada en calle Reyes Heroles y Joaquín Miguel Gutiérrez, colonia Nandiume, Periférico Sur, donde ministra junto a su esposo el pastor y profeta Víctor Arias, desde hace 5 años.

Han servido y ministrado en el Centro de Adoración Tabernáculo de Dios que dirige la pastora Guadalupe Ruiz de Arias, en Coatzacoalcos, Veracruz.

Página de Facebook: Iglesia Restauración Palenque.

¡Busca a Dios ahora que puede ser hallado!

Pastora Malena Flores

 

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