Luis Velázquez

“¡Mujeres al ataque!”/ Guerra a los infieles/ Bloque femenino

UNO. “¡Mujeres al ataque!”

Hay una película, “¡Mujeres al ataque!”, con Camerón Díaz, que marca la rebelión de las mujeres ante el machismo.
Es la historia de un hombre infiel. Cien por ciento infiel. Engaña a la esposa. Y también engaña a las amantes, pues suele coleccionar amantes, digamos, como el escritor Alexander Puskhin, el creador del romanticismo ruso, confesara sin rubor.
Un día, la esposa descubre a la primera amante. Y la enfrenta. Y platican y dialogan. Y terminan como amigas. Grandeza de la esposa. Grandeza de la amante.

DOS. Mujeres traicionadas

Una y otra intercambian confidencias. Planean una venganza, pues al fin y al cabo, las dos se sienten traicionadas.
Arman estrategia. Planean. Y de pronto, ¡zas!, descubren que el marido tiene una segunda y una tercera amante.
Y a todas miente.
Entonces, las amantes se vuelven aliadas y también aliadas con la esposa.
Descubren lo peor. El hombre infiel es deshonesto en su trabajo y negocios, pues también traiciona a sus jefes y amigos.
Es un estafador profesional. Deposita dinero en los paraísos fiscales. Incluso, utiliza la firma de la esposa, con engaños, para crear y recrear empresas fantasmas.

TRES. Investigar al marido

Por un lado, la esposa y las amantes se alían para minar su salud física y capacidad sexual.
Cada vez que está con una y otra en sus departamentos le preparan menjurjes para quebrantar su libido. Incluso, hasta para que se le caiga el cabello.
Y por el otro, investigan sus operaciones bancarias.
Lo espían. Le siguen los pasos. Y descubren más amantes.
Y cuando tienen, más que “los pelos de la burra en la mano, la burra completa”, lo denuncian previo contrato de unos abogados.
Y lo citan en la sala de juntas del banco al que también estafa.

CUATRO. Infiel arruinado

La venganza de la mujer y las amantes es total. Lo dejan sin ninguno de sus negocios. La esposa se divorcia. Las amantes lo abandonan.
Y sus negocios pasan a nombre, en efecto, de la esposa, quien se vuelve la nueva operadora y hasta contrata a una amante como la directora general.
Todas comienzan nueva vida. Laboral, mejor dicho, empresarial, y al mismo tiempo, cada una con nuevas parejas. Hasta la esposa, vaya.

CINCO. Amante inteligente

Y el machito desleal queda al garete, sin nada. Sin esposa, sin amantes y sin negocios. Y en la antesala de la cárcel.
Peor aún, en un dos por tres, enloquece.
La más feliz, la primera amante, la preciosísima Camerón Díaz, con su risa gigantesca, doble, triple sandía, pues ella fue una de las autoras del gran operativo.
Además, amante inteligente, pues tuvo capacidad para sumar a todas en una alianza impecable para que el machito pagara sus cuentas.
El hombre termina en la desgracia. Las mujeres, en el paraíso terrenal. Justicia divina le llamarían unos.

SEIS. Mal suelen terminar los machos

Uno de los hombres más machos del mundo fue el general Rafael Leónides Trujillo, el dictador durante más de treinta años de la República Dominicana, hermanito espiritual de Porfirio Díaz Mori.
Su vida, consagrada en la novela “La fiesta del chivo” de Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura.
Según los biógrafos, Leónides Trujillo tuvo mil amantes. Incluso, seducía a las esposas de los funcionarios de su gabinete legal y ampliado.
Y cuando sedujo a la esposa de su jefe de escoltas, aquel militar conspiró en su contra y con otros soldados fraguó su asesinato.
El destino, pues, siempre alcanza. Los machos suelen terminar mal.

Escenarios
Luis Velázquez

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