Manifestantes indígenas protestan en contra del gobierno de Ecuador

El gobierno de Ecuador autorizó el jueves a los indígenas que protestan desde hace 12 días a ocupar la Casa de la Cultura en Quito, un sitio tradicional de reunión de los indígenas, como un gesto de buena voluntad para iniciar un diálogo que aún no parece cobrar fuerza.

Miles de indígenas ocuparon en horas de la tarde de ese espacio, que sirvió de base en las revueltas de octubre del 2019 que pusieron en aprietos al entonces presidente Lenín Moreno tras su decisión de retirar parcialmente un subsidio estatal a los combustibles.

El ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, dijo que el gobierno de Guillermo Lazo invitaba “a iniciar de manera inmediata el diálogo que nos lleve a dar respuesta sin dilaciones, a las aspiraciones de paz y prosperidad”.

A cambio, el gobierno pidió el despeje de las vías bloqueadas en el centro norte del país para llevar alimentos y medicinas a las ciudades virtualmente paralizadas.

Sin embargo, lejos de terminar la protesta, el movimiento indígena tomó más fuerza y las declaraciones del presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE), Leonidas Iza, se tornaron altisonantes.

“Tiene que quedar claro que nosotros no venimos a poner muertos, no venimos a poner heridos, para que otros oportunistas vengan, caigan y sigan gobernando y nuestras demandas no hayan sido cumplidas”, dijo Iza.

Después de escuchar a su líder, los comuneros se dirigieron a la Asamblea Nacional e intentaron tomarla por la fuerza y allí nuevamente la policía tuvo que intervenir.

Aunque el edificio estaba vacío, hubo choques con palos y piedras, y los agentes respondieron con una lluvia de gases lacrimógenos.

Las iglesias también llamaron al diálogo y sugirieron que se acuerde una tregua y una zona neutral donde se pueda circular para proveer alimentos a la población.

“Lógicamente tendrán que negociar las partes y poner las condiciones concretas, específicas en que se pueda habilitar esas zonas que nosotros las proponemos”, dijo monseñor Luis Cabrera, presidente de la Conferencia Episcopal y representante de la mesa de las iglesias.

Salvador Quishpe, asambleísta del Movimiento indígena Pachacútik, denunció a otros legisladores seguidores del expresidente Rafael Correa de tener otras pretensiones.

“Detrás de las ventanas como que están planificando para que se tumbe al gobierno y para que el correísmo quiere poner a su presidente de la república, aprovechándose de la lucha y el sacrificio del pueblo indígena movilizado”, expresó el diputado.

Las protestas, inicialmente pacíficas, se tornaron violentas desde el lunes, con ataques a bienes privados, saqueos a pequeños negocios, ataques a vehículos públicos, incluso ambulancias, y privados, a cuyos conductores extorsionaban para dejarlos pasar.

AGENCIAS NACIONAL

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