Elizabeth Aviña/LIBERAL Con este trabajo sostiene a su familia en lo que vuelve a obtener algún contrato en fiestas y reuniones.

Lleva sonrisas a la mesa

Aunque Agustín Champala Villalobos se encuentra sin trabajo desde hace cinco meses, pues sus servicios como comediante y payaso no están siendo solicitados, decidió regalar a los que menos tienen, 30 kilos de mojarra frita.

Debido a la pandemia y que los eventos con gran afluencia de personas están prohibidos, montó una verdulería y un local de venta de mojarra para sostener a su familia en lo que vuelve a obtener algún contrato en fiestas y reuniones.

Es por ello, que ante la situación severa que se vive en la ciudad, regaló comida a quienes están sufriendo por obtener ingresos o llevar comida a casa, todo con la aportación monetaria que le envió su hermana desde Estados Unidos.

-¿Cómo nace esto?-
“Estamos ofreciendo 30 kilos de mojarra para la gente que no tenga recursos, trabajo y así pueda venir a comer gratis. Estamos dando apoyo a las familias, inició porque mi hermana de Estados Unidos generó un dinero y yo puse otra parte y se llegó a la conclusión de regalar esta bendición a la gente.
Yo creo que la mayoría estamos pasando por esto y la intención es ayudar a la gente para que pues por lo menos hoy coma”.

-¿Usted siempre se ha dedicado a esto?-
“No, mi trabajo es ser comediante y payaso, pero tuve que buscarle por otro lado y por eso generamos con la venta de verduras y mojarras fritas. Trabajar limpio. Gracias a Dios ahí va, poquito, pero ahí va, tratamos de trabajar limpiamente”.

-¿Ya han venido a buscar mojarras?-
“Sí, como 7 personas ya vinieron desde que anunciamos, vino un señor que es papá soltero y trajo tres niños, unas señoras grandes, otro muchacho muy humilde, luego luego se ve cuando alguien de verdad lo necesita y aquí los atendemos como reyes”.

-¿Qué lleva la mojarra?-
“Pues cebolla frita, ensalada, salsa, tortilla y pues la mojarra, todo completo. Igual si quieren agüita ahí se la damos”.

-¿Será por única ocasión?-
“Pues yo creo que se puede volver a repetir, las bendiciones siempre llegan, entonces yo creo que puede ocurrir”.
Champala Villalobos realizó esta donación en compañía de su esposa e hijas y comentó que mientras conectaba el cilindro de gas, una manguera explotó y le quemó parte del pecho, los brazos, la cara e incluso le quemó el cabello, aún así no dejó de realizar la actividad para ayudar a los que menos tienen.

Coatzacoalcos
Elizabeth Aviña

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