LA FUENTE INAGOTABLE

No son nada en comparación. Nos suceden tantas cosas cada día, cada semana, por ejemplo te quedas sin gasolina y hay que correr para buscarla, pero no es comparable cuando alguien se accidenta en su auto.
Te da una gripa, pero no es comparable cuando a alguien le detectan una enfermedad incurable.
Hay cosas que no son nada en comparación con otras. Todos tenemos momentos en la vida en que comparamos. Siempre estamos buscando lo mejor. También tendemos a compararnos y buscar superar a otros. Pero cuando de amor se trata, no hay ninguno que se compare con el amor de Dios.
Y cuando tenemos una estrecha relación con nuestro Dios, lo buscamos a diario y sentimos Su presencia y Su paz, los problemas que se nos presenten en el mundo, no son nada en comparación. Al amor de Dios que es como ningún otro, es infinito, no acaba nunca. No tiene límites. Es más las palabras se quedan cortas para hablar del perfecto y gran amor del Creador.
Es cierto que sufrimos ante algunas circunstancias de la vida, más Dios dice:

Romanos 8:18 NTV
Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante.

¡Esa es una buena noticia! Cualquier cosa que podamos sufrir, pase lo que pase, no es absolutamente nada comparado con las cosas buenas que Dios va a hacer en nuestras vidas a medida que sigamos adelante con Él.
Por eso podemos ir por el mundo y la vida en cualquier etapa, con un gozo inexplicable para muchos. Porque no dependemos solo de las cosas de este mundo pasajero. Sabemos que somos amados como nadie y no tenemos miedo a nuestro futuro, porque lo hemos asegurado. Con Él.
Cuando nos arrepentimos y le pedimos perdón al Padre celestial y confesamos a Cristo Jesús, nuestras faltas y le pedimos que sea nuestro Señor y Salvador, Él nos ayuda y nos impulsa de una forma milagrosa a seguir sus caminos, sus decretos, su palabra y mandamientos. Nos tenemos que esforzar, sí, porque será una lucha constante con nuestro ser carnal, como éramos y nuestro ser vuelto a nacer en Cristo. Nuestro ser espiritual.
Los situaciones difíciles que vivimos y que vemos también en otros, no son nada en comparación con las bendiciones que recibiremos.
Es muy cierto que todo lo que estamos viendo en las malas noticias nos puede desbalancear, nos puede decepcionar y hacer sentir que nada vale la pena. Pero si leemos la Palabra de Dios, nos llenamos de esperanza, porque sus promesas son para todos nosotros y nos podemos aferrar, afirmar a ellas con confianza y seguridad.
Dios nos ha dado el privilegio y la bendición que vivamos con fe. No dejándonos engañar por lo que vemos, que si bien es una realidad, nosotros tenemos la verdad de Jesús. Esa verdad nos hace vivir para servirle en espíritu, alma y cuerpo enfocados en la voluntad de Dios y no en lo que nos diga el mundo. Ni en la nuestra.

Jeremías 29:11 NTV
Pues yo sé los planes que tengo para ustedes—dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.

Te sugiero orar así:
Bendito y amado Padre Jehová, vengo ante ti humildemente, a pedir que me ayudes a no buscar comparaciones. Y dame la certeza y sin lugar a duda de que Tu amor y Tu bondad son inigualables. Todo lo demás en este mundo, ni los problemas que tengo son nada en comparación con el privilegio que tenemos de contactarte, de hablarte directamente como lo hago ahora y saber que nos amas como nadie.

Gracias por tu gran amor y por tus promesas que nos fortalecen internamente, en la fe y en la palabra. En el nombre de Jesús. Amén y amén.
Aplicación:
¿Cuándo has sentido que caes en las comparaciones?
¿Te ayuda de alguna manera el compararte? ¿Sientes que de verdad el amor de Dios es incomparable?

Para consejería:
Pastor Manuel Jorge López.
Cel. 9211502178.

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