Sendic Aguirre/LIBERAL Han tenido que lidiar desde frío hasta inundaciones, todo con el objetivo de llegar con la Virgen de Guadalupe.

Jóvenes peregrinan en honor a la Virgen de Guadalupe; aseguran que no tienen miedo

Un grupo de jóvenes salieron desde hace casi una semana de su comunidad Hecelchakan en el estado de Campeche para iniciar una peregrinación y cumplir con sus promesas a la Virgen de Guadalupe.

Aunque en estos momentos la situación es muy difícil a largo del camino, por todos los obstáculos que hay como condiciones meteorológicas adversas, carreteras inundadas y la pandemia, ellos se sienten protegidos.

Los muchachos aseguran que no van solos, que la Virgen de Guadalupe los acompaña y los protege con su manto durante todo el camino, además de que también tienen la compañía de San Juan Diego.

Leonardo Esteban Balanchi es un joven de apenas 18 años, integrante de este grupo de peregrinos, quien narra todas las adversidades con las que se han topado en este largo y duro recorrido.

Expresa que tan solo cuando salían de Tabasco, vieron como estaba inundada la carretera y tuvieron que caminar más de 3 kilómetros con el agua hasta las rodillas, porque era imposible pedalear y circular en su bicicleta.

Leonardo y sus compañeros cada que salen a la carretera tienen que enrollar sus banderas y estandartes de la Virgen de Guadalupe por las ráfagas de aire que avientan los carros de carga, cuando los rebasan la tela se enreda y pueden terminar debajo de las unidades.
Explican que traen su huacalito, (una pequeña caja de madera arriba de sus bicicletas donde llevan sus pertenencias), apenas lo más indispensables para sobrevivir el trayecto a lo largo del camino.

“Aquí traemos llantas, parches, cámaras, una bomba manual para inflar llantas, también tenemos una colcha para taparnos cuando dormimos y nos agarra el frío, ahorita nos regalaron un poco de plátano y eso es lo que comemos para agarrar fuerza, y seguir nuestro destino y llegar a Orizaba a ver a la Virgencita”.

Una nutrileche apretada por un cable que la sujeta están en otra bicicleta, es un litro de formula láctea, que además de brindarles líquidos, también les ayuda a calmar el hambre, en especial ahora que no tienen mucho dinero.

Saben que el camino es duro, que viajar por cientos de kilómetros desde Campeche y atravesar las carreteras de su estado, Tabasco y Veracruz no es fácil, pero su fervor religioso por la morenita del Tepeyac es más grande que todas sus penurias.

Ellos saben que tienen que llegar al templo de la Virgen de Guadalupe en Orizaba, para pedirle que los ayude a sanar a su familia, porque tienen primos enfermos y aprovechar para pedirle que ayude a terminar con la pandemia del Covid lo antes posible.

Coatzacoalcos
Sendic Aguirre

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