Es en la adversidad cuando más crecemos: chef Ana Martorell

La autora del libro “De negro a rosa”, en el que reunió más de 200 recetas de cocina, habla de sus sueños, sus nuevos proyectos y ese deseo inmenso de salir adelante aun en medio de una crisis, como la que estamos viviendo.

Francisco Uribe
Centro

En entrevista para Grupo Olmeca, la cadena periodística más grande del Sureste, la destacada chef Ana Martorell conversó con la directora de Novedades de Tabasco, Carolina Brondo Macías, sobre sus proyectos y cómo enfrenta esta pandemia desde el punto de vista profesional.

La incertidumbre y el temor, generados por la emergencia sanitaria, se convirtieron en factores determinantes de una gran historia que motiva e inspira y que llena de fe en estos tiempos difíciles.

Fundó la marca que lleva su nombre y es poseedora de una línea de productos gourmet, cuenta con una gran experiencia gastronómica que transmite a través de una gran pasión por la cocina, y actualmente se desempeña en el restaurante Aida, operado por grupo Hunan.

En su Contenedor tiene un laboratorio culinario en el que realiza interpretaciones gastronómicas, siempre con un toque mexicano, que representa su cultura y sus raíces.

En la exitosa trayectoria de Ana, destaca su actitud y perseverancia en tiempos difíciles. Estas cualidades la convierten en un ejemplo de profesionalismo, que comparte a través de las redes sociales y de las páginas de esta familia editorial.

Primero que nada, ¿quién es Ana Martorell y cómo es que decidió ir de abogada a chef, y perseguir sus sueños y sobre todo su gran pasión que es la gastronomía?

Soy una niña soñadora, que siempre vivió con los ojos cerrados, porque vivía soñando en ser alguien, soñando en compartir no nada más con México sino con el mundo lo que somos. Ana se equivocó, se ha equivocado muchas veces, y una de sus grandes equivocaciones fue la carrera, pero de esas grandes equivocaciones fue de las que más aprendí. Si de éxitos hablamos mi mayor éxito en la vida fue haber dicho hasta aquí, cambiar de carrera es una cosa súper complicada, porque al final te defraudaste a ti, porque te equivocaste, porque tomaste una mala decisión, pero hoy en día, entiendo que fue una de las mejores decisiones, porque si no, nada me hubiera costado lo que me costó y lo que no cuesta no se disfruta.

¿Qué tan difícil es crecer en pandemia?

Yo sí creo que de las adversidades es cuando más crecemos y más allá de ver el lado negativo siempre hay un lado positivo, hay un lado que es rosa, hay un lado que brilla. No es momento de echar culpas. El único culpable es uno mismo, eso lo aprendí con el tiempo, pero la única que cambió las riendas de su vida fui yo. Puede ser que tengas mala suerte en algún momento de tu vida, pero quien toma la decisión es uno mismo y ese fue el mejor momento de mi vida, que a partir de ese día no dejé de sonreír. No te voy a decir que no he caído, pero Ana Martorell sufre, llora, deja de reír, pero siempre vuelve a sonreír.

Este 2020 y 2021 me marcó para siempre. Tenía en mis hombros no solo a mi familia, sino a muchos de los que trabajan conmigo, porque no puedes decirles que no hay trabajo y ahí es donde entra la reinvención. Creo que la adrenalina las ganas de salir adelante, de superarte te orillan a hacer cosas que no hubieras pensado.

Disfruta su vocación y sus proyectos

¿Cómo nace la idea del libro?

Siempre pensé en hacer un libro, jamás pensé que fuera a ser de pandemia, pero de los peores momentos de tu vida nace uno de los regalos más grandes, fue un libro “De negro a rosa”, que del momento más oscuro lo intenté envolver de color rosa y lo llevo tatuado.

No me gusta el rosa, pero es uno de los colores más importantes de mi vida, el rosa es alegría, optimismo, felicidad, es México, es el rosa mexicano, es hablar de todos esos vestidos floreados, técnicas de piñatas, la cantera rosa, el rosa es para ti. Hoy estoy haciendo recetas para el segundo libro, pero el rosa es todo, es México y en esto me tocó hacer un mole rosa.

Yo salía del primer restaurante, de un curso que decía Cuatro Moles y a nadie les gustó y me decía por qué; ahí entendí a qué vine a este mundo, por qué me cambié de carrera, por qué decidí estudiar gastronomía y por qué México; ahí lo entendí todo. Entendí que iba a trabajar por el resto de mi vida por y para México, y con esta salsa mágica que es el mole, (les voy a dar una probadita, todo el libro que viene es de moles, todo). Son ocho moles distintos, cada mole atrapa entre quince y 20 recetas, es un mole pintado de libro.

Sé que saqué mi primer libro de una desgracia y el segundo lo que quiero es que el mundo voltee a ver la magia que es esta salsa, de donde nació, como evolucionó. El mole tiene muchas esencias, la tomamos como nuestra y la convertimos en lo que somos. La gastronomía, que es parte de nuestro patrimonio cultural.

Sabemos que, en plena pandemia, venciste el miedo, ¿de qué forma lo lograste?

 De negro a rosa nace sin saber que yo todos los días estaba escribiendo cada una de las páginas del libro y no lo sabía. Te voy a decir que lo único que yo quería es ayudar y al principio comencé a hacer “lives”, utilizar las redes. Reconozco que cierta ocasión me sentí con miedo, pero un amigo, Pepe Medé, me contacta y me pregunta a qué horas es el “live”, y le dije “hoy no hay, hoy es sábado, hoy estoy en la cama, me atrapó a mí el miedo”. Entonces me responde que no, “no te confundas, muchos dependemos de ti, hoy en ti no puede entrar el miedo”, y colgué el teléfono y entonces me dije no debo ser egoísta, no puedes pensar en ti y me dije vamos a hacer una paella con lo que haya en el refri, ese fue el momento que dice sentí una responsabilidad cívica con la gente. Ahí de esos “lives” fue que comenzó la idea del libro, algo que ya estaba escrito, pues sin darme cuenta empecé a escribir ahí mi primer libro de cocina.

Ahora después de un año está por salir del horno otro libro más, cuéntanos de este nuevo libro.

 Cierren los ojos y olviden “De negro a rosa”, este nuevo libro es del tamaño de un metate, es la medida oficial de un metate, aquí no te voy a dar clases de historia, es mi mole, es mi colección de moles, todos quieren ese mole rosa que me cambió a mí. La receta va íntegra. Creo y aprendí que compartir enriquece más a ti que a los demás. En este libro les comparto todo lo que me hizo llegar a querer a México, como lo quiero, este libro es una verdad, es mi verdad.

Para hacerlo me fui dos meses a encerrar a un pueblo, me senté a escribir, planear recetas, sacarlas de tu cabeza, escribir la historia de cada mole, aquí te voy a regalar el trabajo de un equipo, y está elegante, es un libro negro, estará en la sala de mucha gente importante, y de mucha gente que lo único que quiere es que México llegue a ser lo que es, lo que nuestros ojos ven y todavía no puede llegar a ser.

El libro saldrá a preventa el día 15 de septiembre y se entregará el 20 de noviembre.

Platicó con la directora general de Novedades de Tabasco, Carolina Brondo Macías

Hoy en día, existe el auge de la gastronomía, ¿cuál consideras que es el principal valor de nuestra cocina mexicana, además del mole?

Hablaba yo que el amor que le puso la primera persona que pudo combinar dos o tres ingredientes, de esa milpa, es el inicio de la gastronomía. Los mexicanos somos apapachadores y cada bocado se siente, es bien recibido, bien atendido, en el trato, la forma en la que te hablamos y eso se traslada a una cocina. México más allá de tener la mezcla de ingredientes que sirve para nutrirte el cuerpo, lo que hace el mexicano con su gastronomía es nutrirte el alma y eso es lo que nos hace distintos y fuertes.

¿Cuál es la esencia que define tu cocina?

 Si tuviera que decir te voy a dejar el alma en mi platillo y lo vas a notar, lo vas a disfrutar. Ahí entrego todo. Decirte que mis platillos son ricos, sería hablar bien de mí y eso no me gusta, pero sí creo que hay alguien superior que cuando me acerco a una cacerola alguien mueve mis manos, muchas veces ni siquiera siento que son mis platillos, cuando los pruebo me digo “ah caray esto es mío”.

¿Cuál ha sido tu reto más grande hasta el momento?

Es esto de la pandemia. Sin duda alguna salir adelante, en donde ya no buscas cumplir sueños, simplemente buscas salir adelante, muchos colegas en el camino sufrieron mucho, yo la verdad tengo el placer y la suerte de poder decir que estamos de pie y con eso me quedo. Ya la pandemia no la vemos tan trágica como fue, ahora me acostumbré, ya no tengo tanto miedo como antes, ahora lo que tengas que hacer hay que hacerlo; los mayores retos en lo más fuerte de la pandemia era levantarme todos los días como negocio.

¿Cómo fue el proceso para abrir tus negocios, de AM, Ana Martorell y El Contenedor.

 Creo que es una pelotita que va creciendo, Ana nació y empezó en su cocina, en su casa, con sus amigos. Lo que quería era gozar la comida, cocinábamos juntos, lo hacía en la noche y cuando se dormían mis hijos. Hoy lo único que debemos entender que lo más valioso ahora es el tiempo. Previo a eso tuve una marca de fruta cubierta de chocolate, entonces es una pelotita que sin darte cuenta va creciendo y cuando volteas atrás, ya no soy esa niña que dormía al niño y daba clases, no soy esa niña que siempre llamaba a mi mama a pedirle que me ayudara con mis hijos porque tenía un evento.

¿A alguien que admiras y por qué?

 Admiro mucho a dos personas en lo personal y dos en lo profesional. En lo profesional a Enrique Olvera que ha sido un maestro, en poder trasmitir lo que somos, lo admiro muchísimo, él ha llevado a la gastronomía mexicana a otro nivel a un nivel gourmet que todos los ojos han volteado a ver, y a Abigael Mendoza la admiro como a nadie en este mundo porque siendo mujer marcó historia, es una mujer que lucha por preservar tradiciones que no le dio miedo absolutamente nada.

Personalmente hablando, lo que más admiro son mis dos hijos, que han sabido compartir a su mamá, han sabido compartir con sonrisas y al final sin reproches. Me siento bien con esas dos sonrisas que me reciben.

¿Cuál es el ingrediente más importante para la cocina mexicana?

Sin duda alguna, para mi cocina es la tortilla, creo que es un hilo conductor, es este sabor de nuez, ese sabor simple, que hace que todo tenga sentido, en la representación que quieras, hablando del maíz. Es un hilo conductor que puede darme esa textura que quiero, ese sabor, pero tampoco es tan fuerte como para no ser sutil.

¿Que sigue para ti, para tu marca y para todo este amor que le tienes a la gastronomía mexicana?

 Voy a dejar que la vida me sorprenda, con buenas y malas cosas, porque creo que de las buenas aprendo y de las malas aprendo aún más. Que Dios me permita llevar de verdad este sueño a la realidad, aprender, luchar, ahora tenemos un plan que espero hacer y es ir a España a llevar la colección de los moles, entonces creo y espero que la vida me permita hacerlo a corto plazo, a largo plazo dejé de pensar.

 Algún mensaje que quieras compartir, hablando de crecer, de salir adelante, a no dejarse vencer por el miedo.

Creo que el peor enemigo hoy y siempre es uno mismo, puede ser tu mejor amigo y tu peor enemigo, el miedo entra por ti y sale por ti, creo que tenemos que aprender a amarnos, a respetarnos y a confiar en nosotros, si confiamos en nosotros, ese día los miedos se irán. Se vale caer y de ahí vamos a aprender y si por miedo caíste, levántate y si por miedo no lo intentas ahí si no hay nada más que hacer, pero para creer en ti hay que trabajar.

Su segundo libro saldrá a preventa el 15 de septiembre

“Te lo dedico a ti miedo que entraste a la casa de todos y cada uno de los habitantes de este mundo, porque nos hiciste más fuertes y porque pese a todo hoy estamos de pie”

Ana Martorell
Chef

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