La doble moral y los anuncios sexuales
REDACCION
Una vez más Televisa saca el cobre y demuestra que el contenido de sus noticieros se nutre de campañas bien dirigidas, para combatir a sus enemigos o para defender a sus amigos. En esta ocasión las baterías están bien enfocadas hacia la familia Junco de la Vega, propietarios de los diarios Reforma, El Norte, El Mural y El Metro. El pretexto de esta campaña es apoyar una idea que viene de fuera, de una voz reconocida como la del presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, quien harto de que en su país se estén extendiendo sin control alguno las redes de prostitución, ha alzado la voz para exigir que se prohíba la publicación en los diarios de anuncios en que se ofrecen servicios sexuales. La idea es excelente, pero Televisa es la menos indicada para poner el dedo en la yaga sobre el tema.
Por qué tenía que ser Zapatero desde España quién prendiera la mecha y despertara la furia de Joaquín López Dóriga, por los anuncios inmorales que desde hace años se publican en casi todos los diarios del país, si Televisa se ha convertido en la televisora que mejor promueve la pornografía y la violencia en su programación a toda hora, sin respetar ya ni los horarios considerados familiares. Basta ver alguna telenovela para darse cuenta de esto.
La controversia de Zapatero no comenzó ayer, sino a mediados del mes de julio cuando se dio un debate sobre el estado de la nación con el Congreso español. En este debate el presidente de España se pronunció tajantemente por la prohibición y eliminación total de los anuncios sexuales, considerando contradictorio que los diarios en sus primeras planas critiquen a las mafias de trata de personas, pero en las páginas interiores publiquen toda clase de anuncios de contactos sexuales, fomentando el poder de poderosas redes de prostitución y pederastia que están detrás de todo esto.
La razón es muy simple, los medios de comunicación que echan mano de esta doble moral, mantienen su punto de vista crítico en portadas y artículos especiales con lo cual buscan vender más ejemplares, pero la tajada grande está en las jugosas ganancias que le generan los anuncios de servicios sexuales, que ocupan varias planas interiores de estos diarios, a los que solamente les interesa ganar dinero a costa de pisotear la moral y las buenas costumbres.
Pocos son los medios que escapan a esta doble moral de denunciar una cosa y hacer otra; en el país destaca LIBERAL DEL SUR, cuyo código de ética se basa en la promoción de los valores, por lo cual no publica anuncios que atenten contra la vida, que promuevan la violencia, la pornografía y el comercio sexual, pues no se puede ser cómplice de lo que se critica.
Ojalá, así como en México imitamos todo lo malo, también copiemos las buenas ideas. En este caso la Cámara de Diputados debería hacer suya esta propuesta de prohibir los anuncios de servicios sexuales, para cerrar el camino a las redes de explotación sexual y la trata de personas en todas sus modalidades. Mientras tanto en LIBERAL DEL SUR nos seguiremos manteniendo firmes, sin dar entrada a los antivalores, aún a costa de las utilidades que se dejen de percibir.
Por qué tenía que ser Zapatero desde España quién prendiera la mecha y despertara la furia de Joaquín López Dóriga, por los anuncios inmorales que desde hace años se publican en casi todos los diarios del país, si Televisa se ha convertido en la televisora que mejor promueve la pornografía y la violencia en su programación a toda hora, sin respetar ya ni los horarios considerados familiares. Basta ver alguna telenovela para darse cuenta de esto.
La controversia de Zapatero no comenzó ayer, sino a mediados del mes de julio cuando se dio un debate sobre el estado de la nación con el Congreso español. En este debate el presidente de España se pronunció tajantemente por la prohibición y eliminación total de los anuncios sexuales, considerando contradictorio que los diarios en sus primeras planas critiquen a las mafias de trata de personas, pero en las páginas interiores publiquen toda clase de anuncios de contactos sexuales, fomentando el poder de poderosas redes de prostitución y pederastia que están detrás de todo esto.
La razón es muy simple, los medios de comunicación que echan mano de esta doble moral, mantienen su punto de vista crítico en portadas y artículos especiales con lo cual buscan vender más ejemplares, pero la tajada grande está en las jugosas ganancias que le generan los anuncios de servicios sexuales, que ocupan varias planas interiores de estos diarios, a los que solamente les interesa ganar dinero a costa de pisotear la moral y las buenas costumbres.
Pocos son los medios que escapan a esta doble moral de denunciar una cosa y hacer otra; en el país destaca LIBERAL DEL SUR, cuyo código de ética se basa en la promoción de los valores, por lo cual no publica anuncios que atenten contra la vida, que promuevan la violencia, la pornografía y el comercio sexual, pues no se puede ser cómplice de lo que se critica.
Ojalá, así como en México imitamos todo lo malo, también copiemos las buenas ideas. En este caso la Cámara de Diputados debería hacer suya esta propuesta de prohibir los anuncios de servicios sexuales, para cerrar el camino a las redes de explotación sexual y la trata de personas en todas sus modalidades. Mientras tanto en LIBERAL DEL SUR nos seguiremos manteniendo firmes, sin dar entrada a los antivalores, aún a costa de las utilidades que se dejen de percibir.
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