Manual de Estilo - Diario Liberal del Sur

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Domingo 26 de Octubre 2014
Manual de Estilo

NORMAS BÁSICAS DE ORTOGRAFÍA Y ESTILO

PRESENTACIÓN

Debido a la universalidad del lenguaje periodístico y las múltiples fuentes de información de que se nutre, con frecuencia surgen dudas en cuanto a la forma correcta de escribir frases, palabras o cifras.

Las dudas pueden presentarse por el desconocimiento de las reglas básicas de ortografía y redacción; pero también por el manejo incorrecto del lenguaje escrito por parte de terceros (otros redactores u otros periódicos) o por reglas poco definidas en el idioma español, lo que propicia un manejo distinto de un texto a otro, aun cuando ambos sean correctos.

Ello obliga a los medios impresos a definir sus propias reglas, mediante las cuales se UNIFORMA la redacción, de modo que la forma correcta de escribir sea la que dicta la norma interna: el Manual de Estilo.

El Manual de Estilo permite un entendimiento entre todos los actores de la redacción: articulistas, reporteros, jefes, correctores, diseñadores, publicistas; en fin, todos los que hacen uso del lenguaje escrito en el periódico.

El Manual de Estilo de El Liberal del Sur fue elaborado en el Departamento de Redacción, con base en fuentes de primerísimo nivel y en la experiencia adquirida en el ejercicio del periodismo, bajo el auspicio del Consejo de Administración, que preside Amalia Delong de Álvarez.

La obra incluye la definición de cada uno de los géneros periodísticos, porque hay reglas que pueden flexibilizarse de un género a otro.

Es importante leerlo todo, pero más importante es aplicar todas y cada una de sus reglas para cumplir con el significado etimológico de la palabra ortografía: Orthos: correcto; graphé, escrito.

De los géneros periodísticos

(Basado en definiciones del Ministerio de Educación y Ciencia de España).

La noticia

Las notas, noticias o informaciones constituyen, junto a los reportajes objetivos, los géneros informativos. La noticia es el relato de un acontecimiento de actualidad que suscita el interés del público. El periodista tiene la responsabilidad de relatar con la mayor objetividad y veracidad posible cómo se han producido esos acontecimientos o hechos.

La noticia tiene unas funciones claramente delimitadas y el periodista trata de cumplirlas con el mayor rigor profesional. El lector recibe la información sin ningún tipo de valoración personal u opinión del periodista que ha redactado la noticia.

Cuando te dispongas a redactar una noticia no debes pretender ser el más original o el más creativo sino el más preciso, veraz y objetivo. El estilo lingüístico utilizado está claramente definido por las siguientes normas: claro, concreto y conciso (las tres ces).

El periodista ordena los datos en la narración de la noticia en orden decreciente a su importancia: parte de los datos más importantes para llegar hasta aquellos menos significativos que cerrarán el cuerpo de su noticia. Las noticias siguen una estructura de pirámide invertida.

En la noticia se deben incluir los datos esenciales para la comprensión del acontecimiento. Se tiene que proporcionar al público las respuestas a las llamadas 5 W: Quién, qué, cuándo, dónde, por qué (who, what, when, where, why, a las que se puede añadir el Cómo (How).

La redacción de la noticia presenta unas pautas rígidas con escaso margen para la creatividad u originalidad por parte del profesional de la información. Sin embargo, es el género que con mayor eficacia cumple la función que podemos considerar prioritaria para el periodista: la de informar.

La noticia se compone de tres partes: titular, lead, entrada o entradilla y cuerpo de la noticia.

El reportaje

Se pueden distinguir dos tipos de reportajes: el reportaje objetivo y el reportaje interpretativo. Cada uno de ellos pertenece a un género periodístico. El reportaje objetivo es considerado un género informativo, mientras que el reportaje interpretativo se clasifica como género interpretativo.

El reportaje objetivo cumple en gran parte las mismas funciones que la noticia. Presenta bastantes elementos comunes, sobre todo que el periodista mantiene la objetividad en la presentación de los hechos. Es un relato descriptivo que no debe incluir opiniones personales o valoraciones del periodista, si bien este tipo de reportaje tiene sus propios rasgos característicos que le diferencian de la noticia. Quizá el más evidente es que su extensión generalmente es mayor. El reportaje, por tanto, permite al periodista ofrecer un mayor número de datos complementarios que cuando redacta una noticia en la que debe ceñirse a los elementos esenciales, dada la limitación de espacio con la que trabaja.

También encontramos diferencias en lo que se refiere al lenguaje. En el caso de la noticia ya sabes que se aplican unas normas estrictas y un lenguaje bastante definido. En el reportaje el periodista disfruta de una mayor libertad expresiva siempre limitada por la función de informar. Si escribes un reportaje, podrás utilizar algunas estructuras sintácticas poco frecuentes en las noticias, o elaborar descripciones más creativas, pero no se te puede olvidar que lo que pretendes ante todo es informar con profundidad al lector de unos hechos determinados. Si nuestra creatividad supone una dificultad añadida para que el lector pueda recibir esos datos informativos de un modo claro y directo, nos habremos equivocado en el planteamiento. Siguen siendo válidas para el reportaje las siguientes normas que rigen la noticia: objetividad, claridad y precisión.

El reportaje objetivo consta de dos partes: el lead y el cuerpo del mismo. El lead del reportaje pretende ganar la atención del lector desde la primera frase, a diferencia del lead de la noticia que tiene como función prioritaria condensar la esencia de la noticia. No es necesario que el lead del reportaje reúna los datos esenciales de los acontecimientos o hechos que se describen. Pretende atrapar el interés del lector para que continúe la lectura del reportaje. Para ello puede aplicar distintas fórmulas de lead utilizando: la ironía, el contraste o la sorpresa. Cuando el periodista lo considere oportuno podrá utilizar también el lead informativo característico de la noticia.

En el cuerpo del reportaje el periodista tampoco tiene que ceñirse a la estructura de la pirámide invertida casi obligatoria en las noticias. Además de aplicar esta estructura cuando la estime conveniente, el periodista puede combinar datos esenciales con datos complementarios para mantener el interés del lector y la intensidad del relato. Recuerda entonces que en el reportaje no es obligatoria la exposición de los datos en estricto orden decreciente de importancia.

La entrevista

La entrevista puede ser considerada como un tipo específico de reportaje. Si bien sus elementos característicos también pueden convertirla en un género periodístico totalmente diferenciado. Lo que interesa es tener claro que la entrevista pertenece a los géneros interpretativos.

La entrevista es un género que está muy presente hoy en día en la prensa. Tanto los periódicos como los semanarios u otro tipo de revistas dedican muchas de sus páginas a ofrecer a sus lectores entrevistas con aquellos personajes públicos que se consideran relevantes. Permiten al lector un acercamiento virtual, un conocimiento directo de aquellos personajes que le resultan interesantes, admirados, queridos...

Existen distintos tipos de entrevistas, pero la entrevista periodística por excelencia es la que se conoce como entrevista de personalidad. El periodista, en este caso, trata de recoger con veracidad la personalidad del personaje entrevistado. Comparte con sus lectores aquellos elementos más significativos de la conversación que ha mantenido con ese personaje.

La técnica de redacción de la entrevista consiste en alternar las descripciones o consideraciones que realiza el periodista con las palabras textuales del entrevistado. Esa combinación permite que el lector pueda penetrar en la psicología del personaje. El periodista introduce en sus consideraciones elementos interpretativos.

Las entrevistas de personalidad suelen contar con una extensión considerable que puede alcanzar distintas páginas y suelen ir acompañadas de un reportaje fotográfico que retrata la imagen del entrevistado, mientras que el texto de la entrevista pretende retratar el “espíritu” del mismo.

Los periodistas que realizan este tipo de entrevistas deben saber persuadir al entrevistado y crear un clima de conversación lo suficientemente agradable para que el personaje se muestre tal y como es en realidad. Posiblemente las entrevistas preferidas por los lectores son aquellas en las que los entrevistados muestran su verdadera personalidad, muchas veces oculta tras una imagen pública determinada.

Conseguir extraer opiniones interesantes y sinceras del entrevistado depende en gran parte de la destreza y la psicología del propio periodista. La entrevista siempre debe transcurrir como una conversación grata para el entrevistado. En muchas ocasiones el entrevistado parte de una actitud desconfiada pero las preguntas y la conversación del periodista consiguen un talante mucho más expresivo y sincero por su parte.

La crónica

La crónica periodística se considera un género interpretativo. En la prensa encontramos abundantes crónicas, aunque posiblemente hasta ahora podías confundirlas con noticias o incluso con artículos.

El estilo de la crónica es objetivo al igual que el de la noticia, pero el periodista se permite una mayor libertad expresiva en el uso del lenguaje, hasta el punto de crear un estilo personal. También puede estructurar la crónica con libertad, sin aplicar la pirámide invertida con la intención de mantener el interés desde la primera hasta la última línea.

En la prensa encontramos distintos tipos de crónicas y todas ellas reúnen las características citadas diferenciándose por los temas que tratan: crónicas de sucesos, crónicas deportivas, crónicas taurinas, crónicas de corresponsales fijos en el extranjero, crónicas de corresponsales en otras provincias, crónicas de enviados especiales, crónicas políticas, crónicas de viajes, crónicas de sociedad, etc.

El corresponsal fijo en una ciudad extranjera es el periodista que el medio destina a un determinado país para obtener una información completa, y en muchos casos exclusiva, de lo que allí pueda suceder. Este periodista que actúa como corresponsal debe conocer perfectamente todos los elementos políticos, culturales, económicos, etc, del país en el que va a trabajar para poder interpretar correctamente las informaciones que allí se producen. También debe esforzarse por ofrecer crónicas que contengan informaciones exclusivas o enfoques propios no facilitados por las agencias de noticias u otros medios de comunicación.

Las crónicas del enviado especial tratan de cumplir las mismas funciones descritas para los corresponsales, pero en este caso se trata de periodistas que el medio envía temporalmente para cubrir determinada información que se está produciendo, o que se presume que en breve se pueda producir, en una zona geográfica determinada. Los enviados especiales cuentan con la desventaja, frente a los corresponsales fijos, de que necesitan conocer con rapidez las circunstancias de ese entorno, en muchos casos desconocido hasta entonces, para poder informar con eficacia.

Se añade a sus funciones de informar e interpretar una tercera que es la de opinar acerca de la actualidad. Distintas fórmulas periodísticas, que se pueden definir como géneros de opinión, tratan de desarrollar esta función.

Una de estas fórmulas es la del editorial. El editorial es un artículo de opinión que no va firmado por ninguna persona pero que recoge la opinión institucional y colectiva del periódico o revista. Ese carácter institucional otorga a este tipo de artículos una gran trascendencia pública. Los lectores pueden conocer la opinión abierta y directa del medio sobre distintos temas de actualidad, así como sus planteamientos ideológicos implícitos.

Todos los editoriales opinan acerca de noticias aparecidas en ese mismo número o en números recientes. Los temas de actualidad tratados en un editorial suelen ser aquellos que entrañan una mayor trascendencia y una gran importancia. Pueden versar sobre asuntos políticos, económicos, sociales, etc.

Se pueden encontrar editoriales más polémicos, más fríos, más contundentes, más explicativos, más expositivos o más combativos, según sea la postura sostenida por el medio.

Los periodistas que elaboran los editoriales suelen estar especializados en esa tarea y gozan de la absoluta confianza del Director. Los periódicos cuentan con un Consejo editorial que debate, perfila y decide cuáles van a ser las opiniones institucionales que se van a defender ante la opinión pública mediante los editoriales. Los editoriales del día están agrupados en la que se denomina página editorial.

El editorialista goza de gran libertad expresiva sin olvidar la necesidad de ser claro y preciso. El estilo suele ser grave y digno, acorde con la importancia del tema tratado. Nunca se utiliza el yo personal del periodista que lo escribe ya que se expresa la opinión colectiva del periódico o revista.

En el editorial no se utilizan los párrafos introductorios, el espacio disponible es limitado y se afronta desde la primera frase el tema sobre el que se pretende opinar. Cualquier editorial suele contener: una primera parte que enuncia y recuerda el tema, una segunda en la que se desarrolla el análisis y la interpretación que suscita y se finaliza con una tercera con la presentación de una postura y una opinión concreta. Esta opinión puede formularse a modo de solución, pronóstico o crítica. En este tipo de artículos resultan especialmente decisivos, para conseguir el propósito editorializante, el primer y último párrafo.

Para redactar un editorial, el periodista debe conocer con profundidad el tema sobre el que se va a opinar a fin de que la opinión del periódico nunca resulte contradictoria, incoherente o con escasa argumentación ya que esto dañaría la credibilidad general de la publicación.

Los periódicos reservan los editoriales para opinar sobre los temas más importantes, pero cuentan con otras fórmulas para emitir opiniones institucionales sobre temas de menor calado o para hacerlo de un modo un tanto más ligero y menos profundo sobre asuntos de gran interés. Entre estas modalidades podemos citar los sueltos o los breves, artículos al estilo de aguijones, y laureles, en los que el periódico premia o castiga determinados comportamientos de personas o instituciones.

El artículo de opinión

El artículo de opinión tiene una gran presencia en la prensa. En este tipo de artículos se emiten opiniones concretas suscitadas por un tema de actualidad.

Las funciones del artículo son similares a las del editorial. En él se ofrecen valoraciones, opiniones y análisis sobre diversas noticias. A diferencia del editorial, el artículo va firmado y representa la opinión particular de su autor. En ocasiones, incluso esta opinión puede disentir manifiestamente de la postura institucional del periódico expresada en sus editoriales. Otra diferencia que debes tener en cuenta es que los temas tratados en los artículos pueden ser mucho más variados puesto que los editoriales sólo abordan noticias que poseen una gran relevancia.

La libertad expresiva de la que gozan los articulistas es casi total, desde luego mucho mayor que la de los editorialistas. El articulista puede elegir el tono, la perspectiva, la seriedad, etc, con la que piensa dirigirse a sus lectores, mientras que el editorialista siempre está sometido en su escritura a cierta solemnidad.

El artículo de opinión está estrechamente ligado al autor, por ello su credibilidad y capacidad de influencia dependen del prestigio y autoridad que merezca esa firma a los lectores.

Los artículos suelen tener una extensión entre las 500 y las 800 palabras y no tienen por qué ser escritos por periodistas. Cualquier otro profesional puede expresarse mediante un artículo de opinión. Pero sean periodistas o no, los articulistas suelen ser profesionales contrastados con muchos años de experiencia y una trayectoria conocida por la opinión pública.

Podemos distinguir dos tipos de articulistas: los que abordan cualquier tema o asunto de actualidad y publican sus artículos con una determinada periodicidad, y los que publican, de forma periódica u ocasional, artículos referidos a aquellos asuntos que pertenecen a su especialidad.

Dentro del artículo de opinión se pueden distinguir las columnas personales. Las columnas son espacios reservados por los periódicos y revistas a escritores de notable prestigio, con una periodicidad regular. La libertad expresiva en estos casos es total con dos únicas limitaciones: el número de palabras establecido por el periódico y la claridad debida a los lectores. Constituyen un género híbrido entre la literatura y el periodismo.

El columnista debe reunir dos cualidades: un dominio virtuoso del lenguaje, que materializa en un estilo propio, y una capacidad para ofrecer una perspectiva única y diferente sobre hechos conocidos que pertenecen a la actualidad. El grado de complicidad que el columnista adquiere con sus lectores es muy elevado. España cuenta con magníficos columnistas que debes leer; por citar algunos: Francisco Umbral, Maruja Torres, Vázquez Montalban, Jaime Capmany, etc. Elige tus favoritos.

Lorenzo Gomís, importante periodista y articulista, escribió: “Una columna periodística está llena de tiempo. Es un recuadro con tiempo dentro. Es una botella como esas que se echan al mar, desde una isla, para que un barco que pase la encuentre y lea el mensaje”.

NORMAS DE El Liberal del Sur

De las notas informativas

1.- Las notas informativas deberán iniciar con la entrada, en la que se deberá presentar con claridad la noticia, respondiendo las seis preguntas básicas (qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué) y citando al final de la misma la fuente informativa y su cargo.

2.- Los párrafos deberán ser de un máximo de cinco líneas, excepto en artículos, columnas y entrevistas. Cuando en la entrada sea imposible mencionar a la fuente, con su nombre completo y el nombre completo de su cargo, deberán anotarse desde la primera línea del segundo párrafo.

3.- El desarrollo de las notas informativas se basará en el principio de la “pirámide invertida”, redactando la información en orden decreciente, de manera que la nota se entienda cuando sea necesario recortarla, lo cual se hará sólo en casos estrictamente necesarios y en orden ascendente.

4.- La extensión de una nota informativa normal será de 23 líneas. Por razones de espacio y a petición expresa del jefe de Redacción o de Información, se hará una nota corta, con extensión inferior a ese parámetro, o una nota larga, con extensión mayor a ese parámetro, cuando la importancia del hecho o riqueza de datos lo amerite.

5.- Evitar los adjetivos calificativos (ejemplos: flojo, irresponsable).

6.- Evitar editorializar, lo que significa hacer una interpretación o juicio personal sobre la noticia.

7.- Evitar usar un lenguaje peyorativo (insultos), sin excepciones.

8.- Tanto en los créditos como en los textos evitar el uso de títulos (ejemplo: licenciado, doctor, ingeniero); es válido referirse a ellos mencionando su ocupación (ejemplo: litigante, mentor, catedrático, facultativo, profesional).

De los textos en general

1.-En el área de Redacción se usará siempre tipografía Geneva, a 14 puntos. Es ocioso usar negritas, subrayado, cursivas o puntajes diferenciados, ya que el programa de diseño uniforma los textos.
a) La razón para usar Geneva a 14 puntos es para facilitar el trabajo de edición y para evitar algunas tipografías que el programa de diseño tiene problemas para identificar.
b) En caso de que se quiera proponer una variante en la tipografía, deberá anotarse claramente la indicación en la parte superior del texto, cuidando que no se confunda con el encabezado.

2.- Todos los párrafos iniciarán con una sangría de tres espacios.

3.- Cuando se mencione por primera vez a un funcionario, se colocará primero el nombre completo de su cargo y después el nombre completo del funcionario (ejemplo: el secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda). A partir de entonces, se usarán solamente los apellidos, o se referirá a él indirectamente como el funcionario, el entrevistado; pero no se volverá a usar el nombre completo. Hay casos, como el del propio Creel, que usan un sólo apellido; por estilo, es mejor escribirlo así.

4.- Cuando se mencione por primera vez una dependencia, escribir el nombre completo y correctamente y encerrar sus siglas entre paréntesis [ejemplo: Organización de las Naciones Unidas (ONU)]. A partir de entonces se usarán solamente las siglas o se referirá a ella como la dependencia, el organismo, etc., según sea el caso.

5.- Todos los textos, excepto subtítulos y cabezas de infografías, se escribirán en altas y bajas (mayúsculas y minúsculas).

6.- Se usarán tildes siempre que se requiera, sin importar sin son mayúsculas o minúsculas; las abreviaturas, cuando corresponda, irán acentuadas (ejemplo: pág.)

7.- Las siglas, hasta cuatro caracteres, en altas (ejemplo: IMSS); de cinco caracteres en adelante, en altas y bajas (ejemplo: Pemex).

8.- Las cantidades, se escribirán con letras o números, de la siguiente manera:

De uno al diez, con letras (excepto en fechas y edades).

De 11 en adelante, con números.

En cantidades grandes, se combinarán números y letras (ejemplos: mil 230, un millón 500 mil).

9.- Los cargos se escribirán en minúsculas (ejemplo: director, jefe, candidato); las dependencias, en altas y bajas (ejemplo: director de Obras Públicas; Dirección de Obras Públicas).

10.- Los nombres genéricos de inmuebles oficiales, excepto Palacio Nacional o Palacio de Gobierno, se escribirán con minúsculas (ejemplo: palacio municipal, juzgado), excepto cuando se trate de los nombres oficiales de los mismos (ejemplo: Delegación de Tránsito del Estado, Biblioteca Pública Quetzalcóatl).

11.- En los nombres de las dependencias, evitar el uso de adjetivos, que corresponden a los nombres oficiales (ejemplo: Honorable Legislatura, H. Ayuntamiento)

12.- Evitar los vocativos (ejemplo: señor, señora, don).

13.- Nunca usar abreviaturas (ejemplo: Lic., etc.)

14.- No repetir una palabra en el mismo párrafo, a menos que no exista alternativa.

15.- No repetir la misma palabra para iniciar párrafos consecutivos.

16.- Procurar no iniciar párrafos consecutivos con palabras que comiencen con la misma letra. (Este vicio de estilo es muy frecuente al iniciar los párrafos con artículos determinados como el o la, entre otros).

17.- No iniciar la entrada de un texto periodístico con números. Si no existe alternativa, se pueden anteceder a los números expresiones como: Al menos... Alrededor de... Más de...

18.- No iniciar la entrada de un texto periodístico con comillas. En caso de iniciar con una cita textual, simplemente se omitirán las comillas.

19.- Cuando se quiera usar un guión largo, se usarán dos guiones cortos, que el programa de diseño convierte automáticamente en un guión largo.

De las cabezas

1.- Para efectos prácticos, los encabezados serán llamados “cabezas”.

2.- Todas las cabezas deberán ser capaces de entenderse por sí solas.

3.- Deberán ser lo más cortas posible y con suficiente fuerza para atraer la atención del lector.

4.- Serán de dos pisos, procurando que tengan la misma cantidad de “golpes” (letras, números o espacios).

5.- Los “balazos” (anotaciones en la parte superior de la cabeza) y los “sumarios” o “bajantes” (colocados entre la cabeza y el crédito), servirán para complementar o dar más fuerza a la cabeza, sin sustituirla.

6.- Tanto las cabezas, como los balazos y bajantes gozarán de libertad en el manejo de siglas, evitando en lo posible las abreviaturas.

7.- Al redactar las cabezas, se omitirá la sangría, que no se usa en diseño.

8.- En las notas informativas se usará un sólo bajante y sólo en casos excepcionales estará permitido el uso de más de uno, sin exceder nunca de tres.

De los créditos

1.- Todas las notas deberán llevar el crédito (nombre del autor).

2.- Los créditos se escribirán en altas y bajas.

3.- Bajo los créditos se escribirá el nombre de la ciudad y el estado (abreviado) en que se genera la infomación. Cuando se trate de comunidades pequeñas o con nombres demasiado largos, se escribirá el nombre del municipio y el estado.

4.- No se usará sangría al escribir los créditos ni los lugares en que se genera la información, ya que éstos son capturados nuevamente en diseño.

De los pies de foto

1.- Los pies de foto serán de una extensión no mayor de una línea para las fotos verticales y de dos líneas para las fotos horizontales.

2.- Deberán ser claros y escritos en altas y bajas.

3.- Dado que la nota a la que pertenecen ya ha sido ubicada geográficamente, no incluirán el nombre del lugar al que pertenece la fotografía, en cual, de ser necesario, se escribirá en el texto del propio pie de foto.

4.- Todos los pies de foto deberán ser acompañados del crédito del fotógrafo o agencia que la proporciona.
a) Se escribirá entre paréntesis, separado del pie de foto por un punto y seguido. ... (Foto: Juan Pérez).
b)Cuando la imagen no sea actual o se carezca de la identidad del autor, se le acreditará como foto de archivo.

De los acentos

1.- Todas las palabras tienen acento. Unas lo llevan escrito y otras no. Ejemplos: casa, perro, mamá, libro, lápiz, librería.

2.- La sílaba tónica es aquélla que suena con mayor intensidad en la palabra y su acento puede ser de dos tipos:
a) Prosódico, cuando solamente se pronuncia
b) Ortográfico, cuando se usa el acento ortográfico o tilde

4.- Las palabras acentuadas en la última sílaba se llaman “agudas”. Llevan acento ortográfico si terminan en “n”, “s” o vocal. Ejemplos: canción, papá, compás, tabú, colibrí, llamé, comió.

5.- Las palabras acentuadas en la penúltima sílaba se llaman “graves” o “llanas”. Llevan acento ortográfico si no terminan en “n”, “s” ni vocal. Ejemplos: lápiz, cárcel, árbol, álbum, césar.

6.- Las palabras acentuadas en la antepenúltima sílaba se llaman “esdrújulas”. Estas llevan acento ortográfico siempre. Ejemplos: esdrújula, cómoda.

7.- Las palabras acentuadas antes de la penúltima sílaba se llaman “sobreesdrújulas”. Estas llevan acento ortográfico siempre. Ejemplo: intrínsecamente, lícitamente.

8.- En los casos de palabras compuestas cuyos dos elementos originales llevaban tilde, el primero perderá el acento ortográfico. Ejemplo: decimoséptimo.

9.- Cuando los dos elementos de una palabra compuesta van separados por un guión corto, ambos conservarán la acentuación original. Ejemplo: crítico-biográfico.

10.- Los adjetivos terminados en “mente”, conservarán siempre la acentuación original. Ejemplo: explícitamente, legalmente.

11.- Llevarán acento ortográfico los pronombres éste, ése, aquél, aquéllos, aquéllas, etc., para distinguirlos de los adjetivos. Esto, eso, aquello, no llevan tilde, porque son neutros.

12.- Llevarán acento ortográfico: cuál, quién, qué, cómo, dónde, cuándo, tánto, cuánto, si tienen valor afectivo, ¿interrogativo? o ¡admirativo!

13.- Los adverbios sólo y aún cuando significan únicamente y todavía, respectivamente.

14.- Excepciones: para destruir el diptongo y formar otra sílaba. Ejemplos: maíz, día, María, rocío.

15.- Cuando el verbo iba ya acentuado y se le añade un pronombre. Ejemplos: estáte, cayóse, métete.

16.- Los monosílabos (fui, vio, dio, di,) no se acentúan, con excepción de cuando pueden ser confundidos con otra palabra. Ejemplos:sí (afirmativo) si (condicional)dé (verbo dar) de (preposición)sé (verbo saber) se (reflexivo)él (pronombre) el (artículo)tú (pronombre) tu(posesivo)té (planta)te (reflexivo)

De las mayúsculas

1.- Las mayúsculas se usarán en los siguientes casos:
a) La primera palabra de un escrito y después de punto seguido o aparte. (Ejemplo: El camión circulaba despacio. Los coches lo rebasaban por la izquierda).
b) Después de dos puntos, cuando se citan palabras textuales. (Ejemplo: Dice el refrán: “Días de mucho, vísperas de poco”).
c) La primera palabra que sigue al signo de cierre de interrogación (?) o exclamación (!); a menos que lleve coma. (Ejemplo: ¿Cómo? Habla más alto. ¡Qué alegría! Vente pronto).
d) Los nombres, apellidos, sobrenombres y apodos de personas. (Ejemplo: Juan, Fernando III el Santo, Pérez)
e) Los nombres propios de animales y cosas. (Ejemplo: Rocinante, España, Amazonas, Everest).
f) Los artículos y adjetivos que forman parte del nombre propio. (Ejemplo: El Escorial, Buenos Aires, El Salvador).
g) Los títulos, cargos, jerarquías y dignidades importantes si se refieren a una persona determinada y si no van acompañados del nombre de la persona a quien se refieren. (Ejemplo: Sumo Pontífice, Duque, Presidente, el rey Juan Carlos I).
h) Los tratamientos de cortesía, especialmente si van en abreviatura, con la excepción de usted si va escrita la palabra entera. (Ejemplo: Dr., Sr., Dña., Sra., Vuestra Excelencia, Alteza Real).
i) Los nombres de una institución, sociedad, corporación o establecimiento. (Ejemplos: Museo de Bellas Artes, Diputación Provincial, Tribunal Supremo, Caja de Ahorros, Teatro Municipal, Casa de la Cultura).
j) Los títulos de obras, de películas, de obras de arte, de leyes, de cabeceras de periódicos, nombres de congresos y certámenes. Se escribirán con mayúscula todos los nombres y adjetivos del título; excepto si es muy largo, cuando podrá llevarla sólo la primera palabra. (Ejemplos: El Quijote, Tratado de Judo, Ortografía Práctica, El Guernica, Festival de Eurovisión, Ley Electoral, El País, Los diez mandamientos, La guerra de las galaxias).
k) ¡Atención! Los nombres de días de la semana, meses y estaciones del año se escriben con minúscula. (Ejemplos: lunes, martes, agosto, verano).